Es texto, así que lo abre todo. Leerlo es la parte que necesita ayuda.
Un archivo `.json` guarda datos estructurados: objetos con campos con nombre, listas de cosas, números y cadenas. Es el formato en el que responde una API y al que la mayoría de las aplicaciones exportan sus ajustes, y por eso aparece uno en la carpeta de descargas sin explicación.
Arrastrarlo a una ventana del navegador funciona bien: Firefox y Chrome muestran los dos una vista plegable en la que se puede buscar, en vez del texto tal cual. VS Code lo abre con plegado y reformatea con una sola orden un archivo escrito en una única línea.
Una exportación muy grande — decenas de megabytes — hará sufrir a un editor. Una herramienta de línea de comandos como `jq` lee esas sin cargar el archivo entero en una ventana.
Los tres fallos habituales son una coma sobrante después del último elemento, comillas simples donde el formato exige dobles, y un comentario — JSON no tiene comentarios, tuviera el aspecto que tuviera el archivo del que salió.
Un error que nombra una línea y una columna merece confianza: el analizador se detuvo exactamente ahí, y el fallo suele estar un carácter antes.
Una vista plegable sirve para inspeccionar datos. Cuando lo que se busca es enseñárselo a alguien, convertirlo a Markdown vuelve tabla una lista de registros y secciones con encabezado los objetos anidados — la misma información, con una forma que sobrevive a pegarla en un documento.